miércoles, 3 de marzo de 2010
Underground
en lo personal, la canción me encantó, así que aqui se las traigo para quien quiera escucharla.
Alicia en el país de las maravillas
Trama
Alicia tiene 19 años, asiste a una fiesta en una mansión victoriana, en la que vivio en su niñez, donde descubre que está a punto de recibir una propuesta de matrimonio frente a un montón de gente estirada de la alta sociedad. Se escapa y corre tras un conejo blanco que entra a un agujero al pie de un arbol cortado. Alicia sigue al conejo y cae en el país de las Maravillas, un lugar que visitó hace 10 años pero del cual no recuerda nada. El país de las Maravillas era un reino pacífico hasta que la Reina Roja derrocó a su hermana, la Reina Blanca. Las criaturas del país de las maravillas esperan que Alicia les ayude, y a su vez le ayudarán a recordar su primera visita al mágico reino.
Reparto y personajes
- Mia Wasikowska como Alicia.
- Johnny Depp como el Sombrerero Loco.
- Helena Bonham Carter como Iracebeth, la Reina Roja.
- Anne Hathaway como Mirana, la Reina Blanca.
- Matt Lucas como Tweedledum y Tweedledee.
- Crispin Glover como la Sota de Corazones.
- Alan Rickman como La Oruga Azul (Voz).
- Christopher Lee como el Jabberwocky (Voz).
- Stephen Fry como el Gato de Cheshire (Voz).
- Michael Sheen como el Conejo Blanco (Voz).
- Paul Whitehouse como la Liebre de Marzo (Voz).
- Barbara Windsor como el Lirón (Voz).
- Michael Gough como el Dodo (Voz).
- Eleanor Tomlinson como Fiona Chataway.
me encanta toda esta mescla de Burton+Deep+Bonham Carter xD siempre hacen películas excelentes!!! :D
martes, 2 de marzo de 2010
Ghost Girl
Libro:
Ghost Girl
Tonya Hurley
Alfaguara
Reseña:
¿ALGUNA VEZ TE HAS SENTIDO INVISIBLE?
"Era la clase de chica a la que nadie echaría de menos si muriese.
Y entonces, un día...
Murió."
Charlotte Usher se siente prácticamente invisible hasta que un día lo es de verdad.
Peor aún: está muerta.
¡Y todo por culpa de un osito de goma!
Pero la muerte no impide que Charlotte siga con su plan. Todo lo contrario, se vuelve mucho más creativa y hará cualquier cosa por conseguir su objetivo: ser popular para seducir al chico que ama.
Opinion:
tengo que decir que este libro me encantó!!!
tiene un poco de humor negro, te ries mucho, y además te clavas desde el principio!!
es un tema muy interesante esto de los fantasmas (o eso a mi humilde parecer xD)
y tiene un final muy feliz (por eso d los q gusten d este tipo de finales n_n)
Kimikiss Pure Rouge
Reseña:
KimiKiss Pure Rouge nos cuenta la historia de Kouchi Sanada y Mao Mizasawa los cuales desde muy pequeños fueron amigos muy cercanos pero su amistad tuvo un repentino giro cuando Mao se muda a Francia con sus padres por cuestiones de negocios.
Algunos años más tarde Mao regresa a Japón para poder terminar la preparatoria y para volver a ver a su amigo de la infancia, el cual, tras el paso de los años parece no reconocerla pero gracias a que el mejor amigo de Kouchi, Kasuki Aihara logra reconocerla después de tanto tiempo, Kouchi por fin se da cuenta de quien es y le dan una calurosa bienvenida.
La relación entre Kouchi y Mao es algo compleja ya que ambos se quieren como hermanos pero conforme avanza la historia ambos se dan cuenta de que tras esos sentimientos existe algo más que amistad.
Kimikiss es una serie buena para todos aquellos que quieran disfrutar de un poco de romance y drama con un toque de humor. La historia es un poco floja al principio pero conforme avanza se va volviendo más interesante ya que las relaciones entre los personajes principales se complican un poco.
La animación es buena, con muchos detalles en los personajes (esto se puede ver más en los cap. 20-24) y la historia a pesar de ser un poco sencilla logra captar la atención conforme se avanza en la serie.
Opinion:
es una serie muy buena, te hace reir, llorar, de todo... en verdad vale la pena verla.
lo malo es que los primero capítulos van muy lento y puede volverse un poco aburrido, pero por ver el final, definitivamente vale la pena
Esperanza de vida. One-Shot
Nota: los personajes no me pertenecen… lastimosamente son de Stephenie Meyer.
Wola a tods… jeje ps esta idea se me ocurrió en mis días de confinamiento obligatoria, como sabrán, aquí en México estamos sufriendo por una epidemia de Influenza y por ello no podemos salir de nuestras casas… es todo muy aburrido, así que esta loca idea me llegó, les tengo q advertir que es muy triste, y refleja algunas cosas d lo que estoy viviendo en estos momentos, no es tan grave como la gripe española, pero no deja d ser preocupante.
Bueno, ia los dejo leer, pero antes, una recomendación, cuando vean esto (1) pongan la canción titulada Collide es de Howie Day… es muy buena y es perfecta para esta escena, incluso el ritmo... jaja, bueno, aki los dejo.
Mi vida era perfecta; tenía todo lo que había soñado y más. Mis hermanos Emmett y Alice, aunque un poco locos y revoltosos, me amaban con todo el corazón, así como yo a ellos.
Mi madre Renné, despistada y algo alocada era siempre mi apoyo, y mi padre Charlie, que aunque no lo demostraba tan a menudo, nos amaba a todos profundamente.
Al parecer, yo era la mas seria de la casa, después de mi papá por supuesto, y a veces me sentía como la persona más rara del mundo, pero había una persona que me recordaba constantemente lo importante y "hermosa" que era. Aunque yo nunca me consideré así, Edward hacía que me creyera todas y cada una de sus palabras cuando afirmaba lo contrario.
El era mi prometido desde hacía unos años, y aunque al principio a ninguno de los dos nos gustó la idea de nuestros padres, al poco tiempo terminamos profundamente enamorados. Adoraba sus hermosos ojos verde esmeralda, su siempre despeinado cabello broncíneo y su perfecta sonrisa torcida, la que decía era "especial para mi".
Sus padres Edward y Elisabeth Masen eran socios de mi padre , y juntos eran dueños de uno de los bancos más grandes de Chicago; aunque claro, no eran los únicos: Carlisle y Esme Cullen eran propietarios de una buena parte del negocio, y sus hijos Rosalie y Jasper Cullen eran nuestros mejores amigos.
En fin, mi vida era perfecta, pero como todo lo bueno conlleva una parte mala, en 1918 la mala suerte nos golpeó, y no solo a nosotros, si no a una gran parte de la población del país.
-Chicos, apresúrense, ya llegó el carruaje- gritó mi madre desde el vestíbulo de la casa, por lo que mi pequeña y alocada hermana comenzó a correr por toda la habitación.
-Bella, no puede ser, no encuentro mi sombrero rojo- se acercó al ropero y comenzó a sacar la ropa a lo loco, toda quedó regada por el suelo.
-calma Alice, respira y dime de cual sombrero estás hablando-
-mi sombrero rojo; ese que tiene las pequeñas flores rosas-
-pero Alice, regalaste ese sombrero la semana pasada, dijiste que ya no te gustaba-
- ha, ya lo recuerdo, pero no es del todo verdad, lo regalé por que ya había pasado de moda, en fin, me llevaré este otro pero la próxima semana tendremos que ir de compras.- dicho esto, salió de la habitación con su andar grácil. Con mi libro en mano, bajé las grandes escaleras y al llegar a la puerta, mi enorme y musculoso hermano Emmett me recibió con uno de sus abrazos de oso.
-Em… no puedo… respirar-
-Oh, como lo siento pequeña y frágil damisela- cuando por fin me soltó, el aire llegó de golpe a mis pulmones, lo que me hizo toser.
-Vamos ya Bella que se nos hace tarde- con una pícara sonrisa adornada con unos hoyuelos, tomó mi mano y me condujo al carruaje.
La señora Cullen nos había invitado a todos a su casa de campo, la cual acababa de remodelar. Ella adora decorar interiores, su fascinación son las casas antiguas y lo mejor es que es muy buena en ello.
Después de unas horas, el carruaje se detuvo y todos bajamos. Gracias a mi mala suerte, al poner un pié fuera del carruaje, me tambaleé y solo pude cerrar los ojos esperando el golpe, el cual nunca llegó, por que fui atrapada por unos fuertes brazos, los cuales conocía muy bien.
-¡Edward!- rodeé su cuello con mis brazos y deposité un beso en sus labios. -¿Qué haces aquí? Creí que acompañarías a tu madre a Kansas-
- pues los planes cambiaron, porque al parecer hay una gran epidemia y nos han recomendado que no fuéramos para allá, así que le pregunté a Esme si podía venir con ustedes y aceptó-
-eso es grandioso- nuevamente atrapé sus labios con los míos, pero fuimos interrumpidos por Emmett .
-Ejem… por si no se han dado cuenta, hay señoras y niños presentes, por favor, búsquense un cuarto-
-van a corromper la inocencia de Emmett- dijo la pequeña Alice hermanos y sus siempre elocuentes comentarios, pero por más elocuentes que fueran no pude evitar sonrojarme.
-bueno chicos, vallamos a saludar a los Cullen- mi madre me guiñó un ojo y luego apresuró a mis hermanos al interior de la enorme casa de campo , tendría que encontrar un momento para agradecérselo. Mis pensamientos fueron interrumpidos por una hermosa voz.
-¿alguna vez te he dicho lo hermosa que te ves cuando te sonrojas?-
-creo que varias veces- dije procedido de una risita tonta.
-eso me tranquiliza- tomó mi mano y me condujo al interior de la casa.
Los días pasaron volando, y cuando menos me lo esperaba, era hora de volver a la ciudad. Los carruajes nos esperaban en el jardín, y después de haber subido todas nuestras posesiones, estábamos listos para partir.
-te veré en la semana- me dijo Edward y depositó un beso en mi frente.
-estaré esperando- con su ayuda, subí al carruaje y comenzamos a recorrer el camino de regreso a casa.
Al llegar a la ciudad todos nos llevamos una gran sorpresa al encontrar las calles, que usualmente estaban abarrotadas de gente, vacías, era una extraña visión. (N.A: si vieran la ciudad en estos momentos no se la creen...parece pueblo fantasma... XD)
-¿Qué es lo que ocurre mamá?- preguntó Alice abrazándome el brazo.
-no lo se Alice- llegamos a la casa y bajamos apresuradamente y al igual que las calles, estaba vacía, no se veían los sirvientes por ningún lado.
Tuvimos que arreglárnosla con la cena, ya que pronto llegaría mi padre. Como siempre, muy puntual , mi padre llegó a las seis de la tarde a cenar.
- Charles ¿Qué es lo que ha pasado?¿Dónde están todos?- preguntó mi madre nada mas mi padre puso un pié en la casa.
- los mandé a todos a sus casas- dijo en tono cansado. Al parecer tenía los ojos rojos he hinchados.
-pero ¿Por qué?- se adelantó a preguntar Alice.
-por la enfermedad… todo están muriendo-
-que!!!!- dijimos todos al unísono. Me acerqué a mi papá y le pasé un brazo por los hombros.
-¿de que hablas papá?-
-no lo se, es una enfermedad que al parecer llegó de Kansas , casi todos están enfermos y muchos han muerto- después de decir esto, comenzó a llorar. Nunca lo había visto así. - Harry… Harry Clearwater ha muerto- dijo entre sollozos.
-Oh Charles, cuanto lo siento- mi mamá se acercó a el y lo abrazó.
La cena fue muy silenciosa, y después de un rato de picotear la comida, mi padre se puso de pié disculpándose por su falta de apetito y después salió del comedor, seguido de mi madre.
El resto de la semana pasó igual de silenciosa, y con el paso de los días, mi ansiedad crecía al no saber nada de Edward, así que un día, aprovechando que nadie me prestaba atención, salí de la casa y me dispuse a buscar a Edward.
El primer lugar al que fui fue su casa y por suerte acerté. Un empleado me abrió la puerta y me pidió que pasara. Edward se encontraba en la sala sentado en un sillón. Tenía los codos recargados en en las rodillas y con las manos se cubría el rostro.
Me acerqué a el y esperando que no se asustara y lo abrasé, al parecer estaba muy concentrado en sus pensamientos pues tardó en reaccionar.
-¿Qué haces aquí?- me dijo mirándome a los ojos, unas profundas ojeras enmarcaban su hermoso rostro.
-no sabía nada de ti, estaba preocupada-
-no debiste venir- me dijo en tono de reproche por lo que bajé la mirada. Colocó un dedo bajo mi barbilla obligándome a mirarlo a los ojos -pero me alegra de que lo hayas hecho- dijo sonriendo con mi sonrisa predilecta, auqneu pude notar que la alegría no llegaba a sus ojos.
Al poco rato, se quedó dormido con su cabeza sobre mis piernas, me entretuve acariciando su enredado cabello, se veía muy cansado, al parecer no había dormido en varios días, pero despertó inmediatamente cuando su madre bajó las escaleras seguida de un señor, al cual reconocí como uno de los mejores doctores de la ciudad.
-gracias doctor- cuando el hombre salió por la puerta, Edward corrió hacia donde se encontraba su madre.
-¿Cómo se encuentra?- preguntó en un susurro.
-dice que no hay mucho que pueda hacer, las compresas de agua fría no bajan mucho la fiebre, pero dice que es algo; solo podemos esperar lo peór. - y por segunda vez en la semana, ví lo que nunca había visto: Elisabeth se tiró a llorar en los brazos de su hijo.
Como el doctor dijo, no había mucho que hacer, a pesar de los insistentes cuidados de Elisabeth, el señor Masen murió unos días después, y con el, una parte de Edward.
Ya no podía ver aquel brillo en su ojos que tanto me gustaba, ni tampoco su hermosa sonrisa torcida.
Todo comenzó a empeorar, cada día había más noticias de gente que fallecía, pero no solo aquí, si no en varias partes del mundo.
Los Cullen decidieron que lo mejor sería regresar a su casa de campo hasta que todo pasara, y nos habían invitado. Mi padre no lo dudó ni un segundo, y en unas cuantas horas estaban todos listos para partir. Creo que el perder a dos de sus mejores amigos lo había afectado.
-yo no iré- le anuncié a mis padres
-¿Cómo que no irás?… ¡pero claro que irás Isabella!, no pienso permitir que te quedes aquí-
-y yo no pienso permitir dejar a Edward y Elisabeth solos- dije con determinación.
-Isabella ¿estas segura de esto?¿esto es lo que en verdad quieres?- dijo mi madre en un intento de hacerme entrar en razón.
-completamente- mi padre aunque seguía muy enojado, aceptó con resignación, ahora comprendía el porque me decían testaruda. Tras recibir varios abrazos de mis hermanos y mi madre, partieron dejándome sola en casa.
Hice una pequeña maleta con mis pertenencias y caminé a casa de los Masen. Toqué pero nadie abría, al parecer, todos los empleados se habían ido. Utilice la llave de repuesto que se encontraba en la jardinera y entré sigilosamente.
La casa estaba muy silenciosa, y como no encontré a nadie en la planta baja, dejé mi valija y me dispuse a subir a las habitaciones.
Elisabeth estaba recostada en la cama, y junto a ella un tembloroso Edward trataba desesperadamente de bajarle la fiebre con paños mojados. Me acerqué a el y descubrí que estaba ardiendo en fiebre.
-Edward, debes descansar, yo cuidaré a tu madre- dije en un sollozo, no podía verlo en ese estado. Me miró a los ojos y asintiendo salió de la habitación.
Elisabeth dormía profundamente, así que salí de su habitación sigilosamente y fui a ver como se encontraba Edward. Estaba recostado en su cama bañado en sudor, me apresuré a colocarle compresas frías. el no me podía dejar, no Edward.
Pasé toda la noche en vela cuidando a Elisabeth y a su hijo, hasta que el cansancio me venció y me quedé dormida en una silla junto a la cama de Edward, con su mano ardiente entre las mías.
A la mañana siguiente decidí que necesitaba ayuda, así que cuando los dos se volvieron a dormir, me dirigí al hospital en busca de alguien que me pudiera ayudar, pero todos estaba ocupados, y un horrible olor a muerte inundaba el aire, así que no tuve otra opción que regresar.
A pesar de mis vanos intentos de hacer que se recuperaran, Elisabeth dio su último respiro unos días más tarde. Estaba devastada, ¿Qué le diría a Edward cuando despertara? Y peor ¿Qué hiba a hacer si no lo hacía?.
Unos hombres vestidos de negro llegaron por Elisabeth y siguiendo mis instrucciones, la enterraron en un hermoso jardín al lado de su esposo, bajo un frondoso árbol.
Hay una cosa que nunca le confesaré a nadie; antes de morir, en uno de esos pocos momentos de lucidez, Elisabeth me hizo prometer que cuidaría de su hijo… y así lo haría.
Permanecía al lado de Edward día y noche sin dormir, por miedo a que cuando despertara el ya no se encontrara con migo.
-Edward, no me dejes, por favor, no me dejes- lloraba recostada en su pecho, no sabía que haría si me dejaba. Al pasar los días, Edward empeoraba, y no había nada que pudiera hacer, me sentía desolada y desesperada. Estaba segura que si el se hiba yo no tardaría mucho en seguirlo.
Una noche, el sueño me venció, y recostada junto a el, me quedé dormida. (1) (N.A: ¿recuerdan lo que les dije de la canción?… este es el momento apropiado para ponerla).
A la mañana siguiente, fui despertada por los tibios rayos de sol sobre mi rostro, pero al darme cuenta de que me había quedado dormida, abrí los ojos de golpe. No lo podía creer, me había quedado dormida. Temiendo lo peor, comencé a llorar, las lágrimas recorrían mi rostro, pero fueron retiradas por unos cálidos dedos.
Alcé la vista y me topé con un hermoso par de esmeraldas y una bella sonrisa torcida; Mi sonrisa torcida.
-no creías que te hiba a dejar ¿cierto?- tiré mis brazos alrededor de su cuello y lo besé como nunca antes; lo necesitaba tanto, y estaba feliz de que estuviera a mi lado.
Al poco tiempo, todo comenzó a mejorar. El virus fue perdiendo terreno, y al final fue erradicado. Aunque se perdieron muchas vidas humanas, el sol brilló de nuevo para todos, por que dicen que siempre el día más bonito es el que le procede a la tempestad.
Un tiempo después, mis padres y mis hermanos regresaron, al igual que los Cullen, y para mi sorpresa Alice y Jasper estaban comprometidos, al igual que Emmett y Rosalie… mi pequeña hermana estaba muy emocionada y programó las bodas para dentro de dos meses, precisamente la fecha en la que Edward y yo nos casaríamos… ¿coincidencia?.
Aunque Edward estaba triste por la muerte de sus padres, nunca dejó que el dolor lo venciera, y una hermosa sonrisa adornaba su rostro todo el tiempo, pero por supuesto, su hermosa sonrisa torcida la guardaba solo para mi.
FIN n.n
Vendo beso. One-shot
Aclaración: los personajes no me pertenecen, son de Stephenie Meyer… la historia es totalmente mía… jeje, fue inspirada en un comercial de Mercado Libre (esto no es propaganda XD)
Summary: ¿Qué ocurre cuando tu pequeña y diabólica hermana vende algo que te pertenece por internet?¿y si eso que te pertenece es un beso? ¿Quién lo comprará? ONE-SHOT TODOS HUMANOS!!!
Vendo Beso
EPOV:
Estos días, Alice había estado muy rara; estaba, como decirlo, muy… sonriente. La había cachado varias veces apuntando con una cámara hacia mi. No sabía que es lo que se traía entre manos, pero cuando mi hermana se proponía algo, tengan por seguro que lo obtendrá.
Me dirigí sigilosamente a su habitación, pero antes si quiera de llamar a la puerta, escuché su voz cantarina al otro lado de la puerta invitándome a entrar. Se encontraba sentada frente al ordenador, estaba trabajando en un proyecto para remodelar el guardarropa de Rosalie, la novia de mi hermano Emmett.
-¿Qué es lo que escondes Alice?-no me gustaba irme con rodeos, solo quería saber que era lo que planeaba.
-¿de que hablas Edward? Yo no te estoy escondiendo nada- dijo con una sonrisa que denotaba todo lo contrario. Salí dando un portazo de la habitación de la pequeña duende y me dirigí a mi habitación a escuchar música. Pronto todo el ambiente estuvo inundado por las notas musicales de Claro de Luna. No se cuando, pero en algún momento de la tarde, me quedé dormido, y desperté bien entrada la noche.
Bajé a la cocina por un vaso de leche fría y regresé a mi habitación; me desvestí y así en boxers, me senté frente al ordenador. No tenía mucho sueño, después de dormir toda tarde era normal, así que abrí mi correo para ver que había de nuevo.
No había mucho; una propaganda para tomar un curso de ingles en línea, unos chistes malos que me envió Emmett, unas fotografías que me envió mi prima Tanya de su viaje a Italia y… ¿Qué rayos es esto?. Tenía un correo de ¿Mercado Libre?.
Decía que alguien había comprado el producto que yo vendía… ¡pero si yo no vendía nada!.Abrí el correo ¿de que se trata esto? Aquí dice que alguien ¡¡¡compró el beso que vendía!!!. En la página aparecía una fotografía mía tomada en la mañana… Alice ;y la dirección de la residencia de la persona que lo compró.
Estaba furioso con Alice, así que salí de mi cuarto y me dirigí al de la enana, sabía que tenía algo que ver en todo esto, al fin y al cabo, la fotografía no se había tomado sola ¿cierto?. Estaba muy dormidita en su cama, pero eso no me impidió comenzar a gritarle.
-¡¿QUÉ ES LO QUE TE PASA?!¿CÓMO SE TE OCURRE HACERME ESTO? NO TENÍAS NINGUN DERECHO…- y así seguí por… no lo se, solo se que al rato todo el mundo en la casa estaba despierto.
BPOV:
Esta había sido una tarde muy divertida, ya que había invitado a Angela, mi única amiga del instituto en Forks, a ver películas y a dormir. Habíamos elegido una de nuestras películas favoritas ; Cumbres Borrascosas (la versión italiana), era muy buena. La pasamos llorando casi todo el fina, desde que muere Cathy.
Después de una cena rápida, nos dirigimos a mi habitación donde me tumbé en la cama a leer una de esas revistas de moda, no es que fueran de mis favoritas, pero Ang la había traído pare reír a costa de los modelos, actores, cantantes, etc que salían ahí.
Bueno, nos burlábamos de todos excepto de Taylor Lautner, es tan guapo, o como dice mi amiga es un "hot dog" (N/A: ya saben… la traducción: perro caliente (por licántropo y… ps ia sbn… jaja. Por eso te hiero rata.)). Ang se sentó frente a mi computadora a buscar imágenes de Taylor… jeje, es que las dos pertenecemos a un club (conformado por dos personas) de Team Taylor.
-Bells, mira esto- dejé la revista y me puse de pié, pero al ver lo que había en la pantalla, casi me voy de espaldas. Era Edward Cullen, el chico más popular de la preparatoria, sin mencionar que era el capitán del equipo de futbol americano de la escuela. Se preguntarán ¿qué haría el en internet y no precisamente conectado?… pues nada más ni menos que ¡vender un beso!.
Nunca creí que estuviera tan desesperado como para vender besos en internet. De hecho tiene a todas las chicas del instituto babeando por el.
-¿Qué haces Ang?- pregunté cuando vi que mi amiga daba click en el botón COMPRAR.-¿ no me digas que quieres que te bese?… ¿y que hay con Ben?- yo siempre creí que Angela estaba enamorada de su novio Ben.
-no es para mi- comenzó a teclear unas palabras; en concreto puso la dirección a la que debían mandar el pedido y el nombre del comprador, así como el numero de tarjeta de crédito.
-¡no Ang!- traté de detenerla, pero ya era muy tarde. Ahora era la dueña de un beso de Edward Cullen.
-considéralo un regalo de mi parte- dijo mi sonriente amiga.
EPOV:
Toda la familia se encontraba reunida en la sala, y cuando digo toda, también me refiero a los gemelos Hale… respectivos novio y novia de mis hermanos. Me sentía como león enjaulado… no sabía que hiba a hacer.
-Alice, lo que hiciste no está nada bien- dijo mi padre, Carlisle en tono serio-he decidido que tendrás un castigo… tres semanas sin tarjeta de crédito- traducido a idioma Alice: tres semanas sin compras. A pesar de lo que creía, la sonrisa de satisfacción del rostro de Alice nunca la abandonó.
-bueno, esto lo vale- veamos si sigue diciendo esto después de una semana.
-ahora queda el dilema de Eddie- a veces creía que Emmett vivía en otro planeta, esa era la única respuesta que se me ocurría al pensar por que era tan distraído.
-como si no lo supiera- dije entre gruñidos.
-bueno Edward, no puedes dejarlo pasar; ¿Por qué no vas a disculparte con la chica?. Le explicas el problema y le devuelves su dinero.- mi madre siempre me había enseñado a ser un caballero.
-tienes razón mamá, hablaré con ella y le explicaré lo que ocurrió-
-y tu Alice… será mejor que borres esa oferta que publicaste en internet antes de que Edward valla por ahí debiendo besos- esto ultimo lo dijo mi padre con una sonrisa bailando en su rostro.
Aún seguía enojado, pero me sentía más calmado ahora que todo se arreglaría. Tomé las llaves de mi volvo y seguí las instrucciones para llegar al domicilio de la persona que había pagado por un beso mío. Por suerte no tendría que conducir hasta Texas, era una dirección local.
Llegué a una pequeña casa blanca; había una camioneta destartalada al frente de esta. Estaba seguro de haberla visto en el estacionamiento de la preparatoria alguna vez. Toqué la puerta y fui recibido por una muchacha de cabello oscuro.
-buenos días, yo…- hiba a explicar todo, pero la muchacha me dio la espalda.
-Bella, te buscan en la puerta- gritó hacia donde me imaginaba se encontraba la cocina- ya viene- con una ultima sonrisa, desapareció dentro de la casa, dejándome plantado frente a la puerta.
Un minuto después, pareció otra muchacha; estaba casi seguro de nunca haberla visto en el instituto, pues alguien así de hermosa no habría tardado en llamar mi atención. Tenía unos hermosos ojos achocolatados, y su cabello se veía brillante y sedoso. Traía puesto un mandil de cocina, seguramente estarían preparando el desayuno.
-¿eres Isabella Swan?- era tonto preguntar, pero por si las dudas. Isabella asintió y un ligero rubor cubrió sus mejillas.- vengo a entregar tu pedido- ¿Qué?¿Por qué rayos había dicho eso? Se suponía que venía a disculparme. Su rubor se intensificó lo que la hizo ver mas adorable.
Me acerqué a ella y alcé su rostro para poder admirar sus ojos de color chocolate. Su dulce aliento me golpeó en el rostro y no pude resistirme.
Tomé su rostro entre mis manos y la besé. Al principio fue apenas un ligero roce, pero cuando ella me respondió, intensifiqué el contacto. Nos separamos cuando nos faltó el aire; sus labios estaban rojos de tanto besar.
¿Qué había hecho? Se suponía que me disculparía, pero no, en vez de eso la había besado como si no hubiera un mañana.
-yo… lo siento- salí disparado hacia mi coche, y sin decir nada más, me alejé lo más rápido que el acelerador me permitió.
BPOV:
¿Qué es lo que había ocurrido? Se suponía que le diría que todo había sido un mal entendido, pero cuando vi sus hermosos ojos verdes, no me pude resistir.
Toqué mis labios, ahora rojos he hinchados y una extraña sensación, como una carga eléctrica, recorrió todo mi cuerpo. Me sentía muy confundida .
No quería darle explicaciones a Angela, pues ni si quiera yo entendía que es lo que había pasado, así que desayunamos en silencio. Agradecía que Angela fuera una de esas personas que entendía cuando alguien, simplemente, no quería hablar.
-bueno Bells, nos vemos el lunes- se despidió de mi y se dirigió al coche de Ben, quien la esperaba para llevarla a su casa.
El resto del fin de semana pasó sin mayor incidentes, claro, eso si no cuentas todas las veces que me caí o golpeé, cosa normal en mí, y si a eso le sumas el que no pude dejar de pensare en cierta persona de ojos verde esmeralda.
El lunes llegó, y temblaba como gelatina al bajar de mi ruidosa camioneta. Presentía que este no sería normal. Saludé a Angela y a Ben y nos dirigimos a nuestra primera clase del día. A pesar de lo que yo creía, el día paso normal; ni si quiera me acerqué a Edward Cullen. Claro que lo vi caminando por los pasillos, como todos los días, pero siempre que se acercaba, salía corriendo en la dirección opuesta. Soy una cobarde, he de admitirlo, pero no sabía como reaccionar o que hacer.
Al fin, la campana que indicaba que las clases habían llegado a su fin, por hoy, había sonado. Me despedía de Ang y me dirigí a la biblioteca a cumplir con mi horario de trabajo. Era una ayudadita extra, no era mucho, pero con ello podía ahorrar para la universidad, era, como decirlo, mi fondo de estudios.
Esta tarde estuvo sin mucho movimiento, cosa habitual en la biblioteca, así que cuando el ultimo alumno salió, decidí que era hora de cerrar.
Casi siempre me quedaba un rato más, una madia hora después de que terminaran los entrenamientos, así no tenía que toparme a la bola de los "populares" al terminar sus actividades extraescolares, pero hoy no tenía ganas.
Caminé por el estacionamiento hasta mi enorme camioneta roja. Para mi mala suerte, las llaves cayeron en un charco de agua. Me agaché para recojerlas, pero una mano nivea se me adelantó; alcé la vista y me topé con un par de ojos esmeralda que me miraban fijamente.
-he… gracias- dije alargando la mano para recibir las llaves. Sentí la sangre ascender por mi rostro hasta depositarse en mis mejillas. Bajé la cabeza y dejé que mi cabello le hiciera de pantalla para ocultar mi sonrojo, pero unos cálidos dedos lo acomodaron detrás de mi oreja.
-eres demasiado hermosa como para esconderte detrás de tu cabello- su voz era dulce y aterciopelada. Con un dedo alzó mi barbilla y estampó nuevamente sus labios contra los míos; una nueva corriente eléctrica recorrió todo mi cuerpo.- fui un tonto al no haberme dado cuenta de lo hermosa que eres- depositó otro dulce beso en mis labios- te quiero Bella, y discúlpame por haber tardado tanto tiempo en darme cuenta de ello-
-yo te quiero a ti Edward- me abrasé a su cuello, sin importar los pares de ojos que estaban fijos en nosotros. Una inmensa felicidad me embargaba por completo; y lo mejor de todo es que ahora tendría todos los besos gratis que quisiera.
FIN.
Muñeca de trapo One-Shot
Mi nombre es Isabella Swan, y vivo en Londres, al principio mi vida era muy feliz, yo estudiaba en la Universidad de Oxford, estudiaba medicina, la verdad era muy buena en ello, me hiba muy bien con las calificaciones, no quiero decir que no era difícil, por que mentiría si lo dijera, pero a lo que me refiero es que era feliz, tenía a mis amigas, unos padres que me amaban, incluso tenía un hermoso perro al que adoraba con todo mi corazón, pero todo cambió cunado lo conocí a él, James McCarty.
Al principio todo hiba muy bien, nos hicimos amigos, y al poco tiempo el me confesó que me "amaba", y yo así lo creí, pero creo que nunca fue verdad, ya que una persona que te ama no te aleja de tus seres queridos, creo que James nunca entendió eso, o tal vez nunca le importé; creo que fue lo último, ya que me alejó de todos a los que yo quería, mis amigas y mis papás, al principio yo no lo noté, pero cuando me dí cuanta de lo que había ocurrido, ya era demasiado tarde, me encontraba sola… la única persona con la que contaba era James. Yo era como una muñeca de trapo, sola y desmadejada en un rincón, mientras James controla mi vida; mi cabello que en un principio fue de un hermoso color caramelo, hoy luce descolorido y sin vida, al igual que mis ojos chocolate que han dejado de brillar.
Estoy contando todo esto, por que en estos momentos me encuentro encerrada en el baño de mi casa, hace dos años que nos graduamos del colegio de medicina, y hace dos años en que vivo en su casa, dos años en los que dejé de sonreír, dos años en los que todos mis sueños se fueron a la basura, dos años desde que el príncipe que creía que era se transformó en una bestia, a la que solo se aplaca liberando toda su fuerza contra mí,.Ya no aguanto los golpes y los insultos, y este último que me soltó en la cara me duele más de lo que esperaba, puedo ver la sangre que brota de mi labio inferior, por suerte no me mareo, si no ya estaría tirada en el suelo desmayada.
-eres una cobarde y una inútil, sal dame la cara- se escuchó su grito desde el otro lado de la puerta y yo no pude hacer otra cosa mas que comenzar a llorar.- eres muy débil Isabella, por eso nadie te quiere, da las gracias que tienes un techo sobre tu cabeza, muchas otras ya querrían estar en tu lugar- yo no estaba segura de eso- te trato como a una reina y como me pagas, eres una holgazana, no puedes hacer nada bien- después de eso, solo escuché un portazo y unos pasos que se alejaban, no entendía por que se había enojado esta vez, tal vez solo fue que algo no salió muy bien en el hospital, de cualquier manera, sea quien sea el culpable, yo siempre terminaba pagando las consecuencias.
Me levanté del suelo y me metí a la regadera, esperaba que el agua me relajara un poco y limpiara la sangre seca que había en mi rostro. Después salí y me puse un pantalón cualquiera, una blusa y una sudadera, tomé las llaves que estaban en mi bolso y salí de la casa sin si quiera mirarme al espejo, no quería saber que tan grabe había sido el golpe, sentía que la cabeza me hiba a estallar y unas fuertes punzadas en el labio. Caminé rumbo al parque que estaba cerca y me senté en una banca, me puse a mirar las nubes, pero no pude contener el llanto por mucho más tiempo, sentía las lágrimas recorrer mi adolorido rostro, no sabía si podría aguantar esto mucho tiempo más, los golpes y los insultos, no se lo desearía ni a mi peor enemigo.
De pronto, sentí como alguien se sentaba a mi lado, y traté de esconder mi rostro entre mis manos.
- ¿te encuentras bien?- preguntó una dulce voz como el terciopelo con tono de preocupación. Intenté limpiar las lágrimas que aún resbalaban por mis mejillas.
Asentí por miedo a que se quebrara mi voz.
-¿en serio?, es que no te vez muy bien, ¿puedo hacer algo por ti?, soy doctor- dijo con voz insistente
-en verdad, estoy bien, no es nada, solo un pequeño golpe- dije volteándolo a ver fingiendo una sonrisa, era muy hermoso, tenía el pelo color bronce y unos hermosos ojos verdes, me veía con cara de preocupación pero una hermosa sonrisa se asomaba en su rostro
-auch, ese golpe debió haber sido duro, ¿Qué te ocurrió?- rayos… ¿Qué puedo decirle?
- este… yo… estaba corriendo y me golpee con un árbol, la rama me dio en el labio, no es nada-
- ¿quieres que te lleve al hospital o llame alguien para que venga por ti?-
- no gracias, en serio, no es nada grave, y además, no ay nadie que pueda venir por mi, mi novio trabaja en el hospital que está cerca de aquí, debe estar muy ocupado, no me gustaría molestarlo-
-¿en serio?… yo también trabajo ahí… ¿Quién es tu novio?-
- James, James McCarty-
-¿en serio?… wow, no creía que James tuviera novia-
-y eso ¿Por qué?- pregunté curiosa
-ho… por nada, no importa, lo siento, no me he presentado antes, mi nombre es Edward Cullen- dijo estirando la mano hacia mi.
-mucho gusto, me llamo Isabella Swan- dije estrechando su mano, era cálida y reconfortante, muy diferente a la de James; dura y fría.
-bien Isabella, es un gusto conocerte-
-igualmente, pero por favor, dime Bella- dije de manera tímida-
-de acuerdo… Bella-
Después de eso, nos quedamos hablando un largo rato, de cosas comunes y corrientes como el clima, que por cierto ya empezaba a refrescar y me comenzó a dar frío. Cuando miré mi reloj me sorprendí de que ya era tarde y para mi mala suerte, James estaría a punto de regresar a la casa y la comida aún no estaba lista.
- bueno, me gustó mucho platicar con tigo Edward, fue agradable, pero ya tengo que irme-
- el gusto fue mío Bella, espero que nos podamos ver pronto- dijo tomando mi mano y depositando un beso en mis nudillos.
- si, eso espero- si sigo viva para ese "pronto"- hasta luego- dije poniéndome de pié y comenzar a correr a través del parque, lo último que pude escuchar fue un "cuídate" antes de dar vuelta en la esquina y perderme en la calle rumbo a la casa a preparar la comida y esperar una nueva ronda de golpes, solo esperaba que llegara lo suficientemente cansado para tener que aguantar otra bofetada.
La semana pasó tal y como esperaba, los moretones iban desapareciendo, pero eran remplazados por nuevos, no me volví a encontrar a Edward, y eso era bueno, no sabía como explicarle como habían aparecido los nuevos golpes.
Una noche, James dijo que lo habían invitado a un baile, y que yo también había sido invitada, lo que se me hizo raro, y me dio dinero para que fuera al centro comercial a comprar un vestido, encontré uno muy hermoso era negro, lo malo es que dejaba al descubierto mis brazos amoratados, hiba a necesitar utilizar mucho maquillaje y seguramente no me podría quitar el saco en toda la noche.
Cuando llegamos a la fiesta, nos bajamos del coche y frente a nosotros había un hermoso jardín decorado con muchas luces y una gran carpa blanca que se alzaba en medio del jardín, sin duda extrañaba mucho salir a estas fiestas, hacía ya mucho que no asistía a una.
James se dirigió rápidamente con sus amigos, en realidad estaba rodeado mujeres que le sonreían, pero no me importaba lo que hiciera de su vida, ni si quiera sabía por que seguía con el, bueno, en realidad si lo sabía; por que no tenía a nadie más.
-hola- escuché detrás de mi, y al darme la vuelta, me topé con Edward, se veía realmente apuesto con su traje negro y una sonrisa decoraba su rostro.
-hola -contesté devolviéndole la sonrisa.
-¿Cómo has seguido?… ¿ya no has chocado con otro árbol?-
-no, ya no he chocado- pero si me han golpeado, dije para mi fuero interno.
-es bueno saberlo- dijo mirándome a los ojos- es una noche muy linda… ¿no lo crees?-
-si, es muy linda- en realidad no lo había notado, ya que hacía mucho tiempo no me fijaba en lo hermoso de la noche; la luna y las estrellas brillaban en el cielo, tal vez es por que las veía al lado de una persona que me hacía sentir bien, sin miedo.
-tu también te vez muy hermosa esta noche-
-gracias- dije sonrojándome a la vez que mordía mi labio con nerviosismo.
- ¿y donde se encuentra tu novio?-
- no lo se, debe andar por ahí- entre más lejos estuviera de mí, mejor.
- bueno, espero que no le moleste que te invite a bailar, claro, si es que a ti te gustaría-
-claro que me encantaría, y no creo que haya ningún problema-
Dije tomando la mano que me ofrecía y caminando con él hacia la pista de baile, puse mi mano en su hombro y el puso su mano en mi cintura y comenzamos a dar vueltas por toda la pista, me sentía como en las nubes, perdida en los hermosos ojos de Edward, hasta que escuché que alguien se nos acercaba y aclaraba la garganta.
-disculpe, creo que es mi novia con la que está bailando- dijo James con voz enfadada.
- lo siento, no era mi intención molestar, es solo que la vi sola y la invité a bailar- dijo alejándose de mí
- pues no es de su incumbencia si está sola o no- dijo jalándome del brazo - ahora vámonos Isabella-
-no- dije soltándome de su agarre- no quiero irme-
-Isabella, no vayas a hacer una escenita, así que mejor vámonos- dijo entre dientes
- no creo que sea bueno que se enoje, nos vemos en otra ocasión- me dijo Edward.
Salimos de ahí, James prácticamente me hiba arrastrando, cuando nos subimos al coche comenzó a conducir, y luego comenzó a gritar:
-como es posible que hayas bailado con el, no tenías ningún derecho, eres mía entiendes, y de nadie más- ya no aguantaba más, era ahora o nunca.
-no soy de tu posesión, nunca lo he sido, la verdad no se por que sigo viviendo con tigo, no tengo por que aguantarte más- en eso, frenó el coche y se volteó hacia mí, vi que el odio brillaba en sus ojos, pero antes de que soltara el primer golpe, abrí la puerta y salí corriendo del coche, no podía correr con los tacones, así que me los quité y los dejé tirados . Comencé a correr con todas mis fuerzas; ya no me quería sentir como una muñeca de trapo a la que podía manipular, no más. Escuché que se acercaba, pero no me importó, no miré atrás, solo lo supe por que escuchaba sus gritos, pero los ignoré. La noche ya no me parecía tan hermosa, más bien me parecía como a una de esas oscuras noches que salen en las películas de terror, sin duda esto no era una película, pero yo sentía mucho miedo, pero a la vez seguía creyendo que tal vez esta era mi oportunidad de ser libre al fin, pero por mala suerte, el destino tenía otros planes para mí, y me caí , logré poner las manos antes de que mi cara impactara con el suelo, pero eso le dio ventaja a mi perseguidor y me dio alcance, sentí como me jalaba el cabello y alzaba mi cara para que quedáramos frente a frente.
-como se te ocurre tratar de escapar de mí, sin duda eres una inútil, pero esta vez será la última que lo intentas- yo no sabía a lo que se refería, pero lo comprendí cundo vi que tenía una pistola en la mano, sin duda me mataría, en esos momentos solo pude pensar que tenía razón, el no me amaba, tardé mucho tiempo en darme cuenta, ahora era demasiado tarde.
-James, deja esa pistola en el suelo- escuché que alguien decía a nuestras espaldas, era Edward,¿por que tenía que ser él?, no debía verme en ese estado
-aléjate o disparo- gritó James encolerizado.
-ambos sabemos que no quieres que esto acabe así, así que deja el arma y platicamos con calma- dijo con voz serena y persuasiva, pero mi agresor no cedió
-no, ella es una traidora, debe pagar-
-si alguien debe pagar aquí, ese soy yo, yo la invité a bailar, asumo la responsabilidad- dijo alzando las manos, como si se rindiera
- no, Edward, por favor aléjate- grité llena de angustia, no quería que saliera lastimado
- no te preocupes Bella, todo va a salir bien- habló dirigiéndose a mí y dio un paso mas al frente, pero fue mala idea, ya que se escuchó como la bala salía disparada por el cañón y le daba a Edward, mientras que James se quedaba inmóvil y con los ojos abiertos del susto.
- ¡Edward!- grité acercándome a él- por favor, no, no me dejes, resiste- lloré suplicando, la sangre salía a borbotones de su costado izquierdo. Hice presión en la herida para que dejara de salir sangre.
- toma mi celular- dijo con las pocas fuerzas que le quedaban entregándome el celular, marqué al número de emergencia.
-por favor, manden una ambulancia, ay un herido, está grave-
-de acuerdo señorita, guarde la calma, llegarán muy pronto, por lo mientras presione en la herida y verifique el pulso, los paramédicos no tardan en llegar.-
Y como había dicho, la ambulancia no tardó ni cinco minutos en llegar, acompañado de una patrulla de policía, quienes se llevaron James, yo fui con Edward en la ambulancia. Cuando entramos al hospital se lo llevaron a la sala de urgencias, donde no pude tener acceso, me senté a esperar, llorando desconsoladamente, no podía ser que él estuviera herido por mi culpa, tal vez James tenía razón, yo era una inútil.
- señorita, ¿usted conoce al señor Cullen?- me preguntó un señor alto y con bata, seguramente era un médico.
- si- dije limpiándome las lágrimas- ¿Cómo se encuentra?-
- está en recuperación, acaba de salir de la operación, por suerte la bala no dañó ningún órgano interno importante, solo rasgó los músculos, se va a recuperar pronto-
-¿puedo pasar a verlo?- pregunté con ansiedad.
-en estos momentos está dormido, pero claro que puede pasar- no necesité más para salir corriendo rumbo a la sala de recuperación, donde me encontré a mi salvador tendido en una camilla, tenía muchos cables conectados y los ojos cerrados, pero en sus expresión no se veía el dolor, en realidad se veía mucha paz, parecía un ángel durmiendo. Me acerqué a el y me senté en la silla contigua a su cama, tomé su mano, tibia y suave y me quedé mirándolo por horas, ni si quiera me dí cuenta en el momento en que me quedé dormida.
Sentí que alguien acariciaba mi cabello, así que abrí los ojos, y me topé con un par de ojos color esmeralda que me observaban, luego una sonrisa apareció en su rostro.
-¿Cómo te encuentras?- preguntó con voz cansada.
- la pregunta sería como te encuentras tu… - dije tratando de sonreír
- mucho mejor, gracias, ¿ahora si puedes responder mi pregunta? -
- he estado peor- dije sin mucho ánimo
-de ahora en adelante no tendrás por que preocuparte por nada, ya estás a salvo-
-si, a salvo- repetí más para mi que para el -bueno, creo que será mejor que descanses- dije poniéndome de pié para dejarlo solo, seguramente querría llamar a sus familiares y estar con ellos, tal vez, incluso tenía una novia que estaba preocupado por él, no quería interferir en su vida
-no te vallas, quédate un rato- dijo suplicante, no sabía por que actuaba de ese modo
-no, estoy segura de que quieres descansar o estar con tu familia, no quiero molestar-
-no quiero estar con otra persona que no seas tu- no se por que ese simple comentario me hizo feliz, seguramente solo lo decía por lástima, o se quería asegurar que no fuera a derrumbarme a llorar, pero en ese momento no me importó, solo importó que él quería que yo estuviera con el.
Después de unos días, lo dieron de alta, y yo no me había separado de él casi para nada, no tenía a donde ir, la casa era de James, así que me quedé con el todo el día. A veces solo lo miraba dormir, otras veces el sueño me vencía a mí, y muchas otras veces nos quedábamos platicando por horas.
Lo acompañé a su casa y me aseguré de que todo estuviera bien, cuando me disponía a irme, me detuvo.
-¿A dónde crees que vas?- dijo con tono de sorpresa
-a casa- el alzó las cejas - bueno, la verdad no se, pero no quiero molestar-
-no eres molestia, yo he sido más molestia para ti, ahora por mí culpa no tienes a donde ir-
-la verdad agradezco eso, sin ti no hubiera tenido el valor de salir de ahí-
-no tienes por que agradecer, yo soy el que debería de agradecerte, antes de conocerte mi vida no tenía sentido, tu le has dado un rumbo, ahora tengo algo por lo que vivir, y no lo voy a dejar ir-
Me sentía muy feliz, él sentía lo mismo que yo sentía por el, ya no me sentía como una muñeca de trapo, ahora me sentía como una de esas hermosas muñecas que se encuentran en el aparador de una juguetería con las mejillas sonrosadas y unos hermosos rizos cayendo a los lados de sus hombros, sobre un vestido de seda y un gorrito cubriendo su cabecita.
Puso sus manos a ambos lados de mi rostro y acercó nuestros rostros lentamente, puede respirar su dulce aliento antes de que nuestros labios se juntaran en un tierno beso, en el que el me mostraba lo mucho que me amaba, a la vez que yo le demostraba que lo quería como a mi propia vida.
Después de esto, mi vida comenzó a tomar un nuevo rumbo, no por un camino sinuoso, si había pequeños baches, pero el paisaje era muy bello.
Regresé a trabajar en el hospital junto con Edward; el trabajaba en el área de cardiología y yo en el área de urgencias, me fui a vivir con el a su casa.
Con respecto a James, bueno, el está ahora en la cárcel, cumpliendo una sentencia por maltrato e intento de asesinato… no saldrá de ahí en un buen rato.
Unos años después, nos casamos ; fue una boda muy sencilla, con mi familia, que por cierto, ahora he vuelto a ver, gracias a Edward que me ayudó a encontrarlos. No se que nos depare la vida, pero por ahora puedo decir que soy muy feliz, y que podré vencer todos los obstáculos que se me presenten al lado de mi esposo, a quien amo con toda mis fuerzas.
FIN