martes, 2 de marzo de 2010

Vendo beso. One-shot

Aclaración: los personajes no me pertenecen, son de Stephenie Meyer… la historia es totalmente mía… jeje, fue inspirada en un comercial de Mercado Libre (esto no es propaganda XD)

Summary: ¿Qué ocurre cuando tu pequeña y diabólica hermana vende algo que te pertenece por internet?¿y si eso que te pertenece es un beso? ¿Quién lo comprará? ONE-SHOT TODOS HUMANOS!!!

Vendo Beso

EPOV:

Estos días, Alice había estado muy rara; estaba, como decirlo, muy… sonriente. La había cachado varias veces apuntando con una cámara hacia mi. No sabía que es lo que se traía entre manos, pero cuando mi hermana se proponía algo, tengan por seguro que lo obtendrá.

Me dirigí sigilosamente a su habitación, pero antes si quiera de llamar a la puerta, escuché su voz cantarina al otro lado de la puerta invitándome a entrar. Se encontraba sentada frente al ordenador, estaba trabajando en un proyecto para remodelar el guardarropa de Rosalie, la novia de mi hermano Emmett.

-¿Qué es lo que escondes Alice?-no me gustaba irme con rodeos, solo quería saber que era lo que planeaba.

-¿de que hablas Edward? Yo no te estoy escondiendo nada- dijo con una sonrisa que denotaba todo lo contrario. Salí dando un portazo de la habitación de la pequeña duende y me dirigí a mi habitación a escuchar música. Pronto todo el ambiente estuvo inundado por las notas musicales de Claro de Luna. No se cuando, pero en algún momento de la tarde, me quedé dormido, y desperté bien entrada la noche.

Bajé a la cocina por un vaso de leche fría y regresé a mi habitación; me desvestí y así en boxers, me senté frente al ordenador. No tenía mucho sueño, después de dormir toda tarde era normal, así que abrí mi correo para ver que había de nuevo.

No había mucho; una propaganda para tomar un curso de ingles en línea, unos chistes malos que me envió Emmett, unas fotografías que me envió mi prima Tanya de su viaje a Italia y… ¿Qué rayos es esto?. Tenía un correo de ¿Mercado Libre?.

Decía que alguien había comprado el producto que yo vendía… ¡pero si yo no vendía nada!.Abrí el correo ¿de que se trata esto? Aquí dice que alguien ¡¡¡compró el beso que vendía!!!. En la página aparecía una fotografía mía tomada en la mañana… Alice ;y la dirección de la residencia de la persona que lo compró.

Estaba furioso con Alice, así que salí de mi cuarto y me dirigí al de la enana, sabía que tenía algo que ver en todo esto, al fin y al cabo, la fotografía no se había tomado sola ¿cierto?. Estaba muy dormidita en su cama, pero eso no me impidió comenzar a gritarle.

-¡¿QUÉ ES LO QUE TE PASA?!¿CÓMO SE TE OCURRE HACERME ESTO? NO TENÍAS NINGUN DERECHO…- y así seguí por… no lo se, solo se que al rato todo el mundo en la casa estaba despierto.

BPOV:

Esta había sido una tarde muy divertida, ya que había invitado a Angela, mi única amiga del instituto en Forks, a ver películas y a dormir. Habíamos elegido una de nuestras películas favoritas ; Cumbres Borrascosas (la versión italiana), era muy buena. La pasamos llorando casi todo el fina, desde que muere Cathy.

Después de una cena rápida, nos dirigimos a mi habitación donde me tumbé en la cama a leer una de esas revistas de moda, no es que fueran de mis favoritas, pero Ang la había traído pare reír a costa de los modelos, actores, cantantes, etc que salían ahí.

Bueno, nos burlábamos de todos excepto de Taylor Lautner, es tan guapo, o como dice mi amiga es un "hot dog" (N/A: ya saben… la traducción: perro caliente (por licántropo y… ps ia sbn… jaja. Por eso te hiero rata.)). Ang se sentó frente a mi computadora a buscar imágenes de Taylor… jeje, es que las dos pertenecemos a un club (conformado por dos personas) de Team Taylor.

-Bells, mira esto- dejé la revista y me puse de pié, pero al ver lo que había en la pantalla, casi me voy de espaldas. Era Edward Cullen, el chico más popular de la preparatoria, sin mencionar que era el capitán del equipo de futbol americano de la escuela. Se preguntarán ¿qué haría el en internet y no precisamente conectado?… pues nada más ni menos que ¡vender un beso!.

Nunca creí que estuviera tan desesperado como para vender besos en internet. De hecho tiene a todas las chicas del instituto babeando por el.

-¿Qué haces Ang?- pregunté cuando vi que mi amiga daba click en el botón COMPRAR.-¿ no me digas que quieres que te bese?… ¿y que hay con Ben?- yo siempre creí que Angela estaba enamorada de su novio Ben.

-no es para mi- comenzó a teclear unas palabras; en concreto puso la dirección a la que debían mandar el pedido y el nombre del comprador, así como el numero de tarjeta de crédito.

-¡no Ang!- traté de detenerla, pero ya era muy tarde. Ahora era la dueña de un beso de Edward Cullen.

-considéralo un regalo de mi parte- dijo mi sonriente amiga.

EPOV:

Toda la familia se encontraba reunida en la sala, y cuando digo toda, también me refiero a los gemelos Hale… respectivos novio y novia de mis hermanos. Me sentía como león enjaulado… no sabía que hiba a hacer.

-Alice, lo que hiciste no está nada bien- dijo mi padre, Carlisle en tono serio-he decidido que tendrás un castigo… tres semanas sin tarjeta de crédito- traducido a idioma Alice: tres semanas sin compras. A pesar de lo que creía, la sonrisa de satisfacción del rostro de Alice nunca la abandonó.

-bueno, esto lo vale- veamos si sigue diciendo esto después de una semana.

-ahora queda el dilema de Eddie- a veces creía que Emmett vivía en otro planeta, esa era la única respuesta que se me ocurría al pensar por que era tan distraído.

-como si no lo supiera- dije entre gruñidos.

-bueno Edward, no puedes dejarlo pasar; ¿Por qué no vas a disculparte con la chica?. Le explicas el problema y le devuelves su dinero.- mi madre siempre me había enseñado a ser un caballero.

-tienes razón mamá, hablaré con ella y le explicaré lo que ocurrió-

-y tu Alice… será mejor que borres esa oferta que publicaste en internet antes de que Edward valla por ahí debiendo besos- esto ultimo lo dijo mi padre con una sonrisa bailando en su rostro.

Aún seguía enojado, pero me sentía más calmado ahora que todo se arreglaría. Tomé las llaves de mi volvo y seguí las instrucciones para llegar al domicilio de la persona que había pagado por un beso mío. Por suerte no tendría que conducir hasta Texas, era una dirección local.

Llegué a una pequeña casa blanca; había una camioneta destartalada al frente de esta. Estaba seguro de haberla visto en el estacionamiento de la preparatoria alguna vez. Toqué la puerta y fui recibido por una muchacha de cabello oscuro.

-buenos días, yo…- hiba a explicar todo, pero la muchacha me dio la espalda.

-Bella, te buscan en la puerta- gritó hacia donde me imaginaba se encontraba la cocina- ya viene- con una ultima sonrisa, desapareció dentro de la casa, dejándome plantado frente a la puerta.

Un minuto después, pareció otra muchacha; estaba casi seguro de nunca haberla visto en el instituto, pues alguien así de hermosa no habría tardado en llamar mi atención. Tenía unos hermosos ojos achocolatados, y su cabello se veía brillante y sedoso. Traía puesto un mandil de cocina, seguramente estarían preparando el desayuno.

-¿eres Isabella Swan?- era tonto preguntar, pero por si las dudas. Isabella asintió y un ligero rubor cubrió sus mejillas.- vengo a entregar tu pedido- ¿Qué?¿Por qué rayos había dicho eso? Se suponía que venía a disculparme. Su rubor se intensificó lo que la hizo ver mas adorable.

Me acerqué a ella y alcé su rostro para poder admirar sus ojos de color chocolate. Su dulce aliento me golpeó en el rostro y no pude resistirme.

Tomé su rostro entre mis manos y la besé. Al principio fue apenas un ligero roce, pero cuando ella me respondió, intensifiqué el contacto. Nos separamos cuando nos faltó el aire; sus labios estaban rojos de tanto besar.

¿Qué había hecho? Se suponía que me disculparía, pero no, en vez de eso la había besado como si no hubiera un mañana.

-yo… lo siento- salí disparado hacia mi coche, y sin decir nada más, me alejé lo más rápido que el acelerador me permitió.

BPOV:

¿Qué es lo que había ocurrido? Se suponía que le diría que todo había sido un mal entendido, pero cuando vi sus hermosos ojos verdes, no me pude resistir.

Toqué mis labios, ahora rojos he hinchados y una extraña sensación, como una carga eléctrica, recorrió todo mi cuerpo. Me sentía muy confundida .

No quería darle explicaciones a Angela, pues ni si quiera yo entendía que es lo que había pasado, así que desayunamos en silencio. Agradecía que Angela fuera una de esas personas que entendía cuando alguien, simplemente, no quería hablar.

-bueno Bells, nos vemos el lunes- se despidió de mi y se dirigió al coche de Ben, quien la esperaba para llevarla a su casa.

El resto del fin de semana pasó sin mayor incidentes, claro, eso si no cuentas todas las veces que me caí o golpeé, cosa normal en mí, y si a eso le sumas el que no pude dejar de pensare en cierta persona de ojos verde esmeralda.

El lunes llegó, y temblaba como gelatina al bajar de mi ruidosa camioneta. Presentía que este no sería normal. Saludé a Angela y a Ben y nos dirigimos a nuestra primera clase del día. A pesar de lo que yo creía, el día paso normal; ni si quiera me acerqué a Edward Cullen. Claro que lo vi caminando por los pasillos, como todos los días, pero siempre que se acercaba, salía corriendo en la dirección opuesta. Soy una cobarde, he de admitirlo, pero no sabía como reaccionar o que hacer.

Al fin, la campana que indicaba que las clases habían llegado a su fin, por hoy, había sonado. Me despedía de Ang y me dirigí a la biblioteca a cumplir con mi horario de trabajo. Era una ayudadita extra, no era mucho, pero con ello podía ahorrar para la universidad, era, como decirlo, mi fondo de estudios.

Esta tarde estuvo sin mucho movimiento, cosa habitual en la biblioteca, así que cuando el ultimo alumno salió, decidí que era hora de cerrar.

Casi siempre me quedaba un rato más, una madia hora después de que terminaran los entrenamientos, así no tenía que toparme a la bola de los "populares" al terminar sus actividades extraescolares, pero hoy no tenía ganas.

Caminé por el estacionamiento hasta mi enorme camioneta roja. Para mi mala suerte, las llaves cayeron en un charco de agua. Me agaché para recojerlas, pero una mano nivea se me adelantó; alcé la vista y me topé con un par de ojos esmeralda que me miraban fijamente.

-he… gracias- dije alargando la mano para recibir las llaves. Sentí la sangre ascender por mi rostro hasta depositarse en mis mejillas. Bajé la cabeza y dejé que mi cabello le hiciera de pantalla para ocultar mi sonrojo, pero unos cálidos dedos lo acomodaron detrás de mi oreja.

-eres demasiado hermosa como para esconderte detrás de tu cabello- su voz era dulce y aterciopelada. Con un dedo alzó mi barbilla y estampó nuevamente sus labios contra los míos; una nueva corriente eléctrica recorrió todo mi cuerpo.- fui un tonto al no haberme dado cuenta de lo hermosa que eres- depositó otro dulce beso en mis labios- te quiero Bella, y discúlpame por haber tardado tanto tiempo en darme cuenta de ello-

-yo te quiero a ti Edward- me abrasé a su cuello, sin importar los pares de ojos que estaban fijos en nosotros. Una inmensa felicidad me embargaba por completo; y lo mejor de todo es que ahora tendría todos los besos gratis que quisiera.

FIN.

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