Muñeca de trapo
Mi nombre es Isabella Swan, y vivo en Londres, al principio mi vida era muy feliz, yo estudiaba en la Universidad de Oxford, estudiaba medicina, la verdad era muy buena en ello, me hiba muy bien con las calificaciones, no quiero decir que no era difícil, por que mentiría si lo dijera, pero a lo que me refiero es que era feliz, tenía a mis amigas, unos padres que me amaban, incluso tenía un hermoso perro al que adoraba con todo mi corazón, pero todo cambió cunado lo conocí a él, James McCarty.
Al principio todo hiba muy bien, nos hicimos amigos, y al poco tiempo el me confesó que me "amaba", y yo así lo creí, pero creo que nunca fue verdad, ya que una persona que te ama no te aleja de tus seres queridos, creo que James nunca entendió eso, o tal vez nunca le importé; creo que fue lo último, ya que me alejó de todos a los que yo quería, mis amigas y mis papás, al principio yo no lo noté, pero cuando me dí cuanta de lo que había ocurrido, ya era demasiado tarde, me encontraba sola… la única persona con la que contaba era James. Yo era como una muñeca de trapo, sola y desmadejada en un rincón, mientras James controla mi vida; mi cabello que en un principio fue de un hermoso color caramelo, hoy luce descolorido y sin vida, al igual que mis ojos chocolate que han dejado de brillar.
Estoy contando todo esto, por que en estos momentos me encuentro encerrada en el baño de mi casa, hace dos años que nos graduamos del colegio de medicina, y hace dos años en que vivo en su casa, dos años en los que dejé de sonreír, dos años en los que todos mis sueños se fueron a la basura, dos años desde que el príncipe que creía que era se transformó en una bestia, a la que solo se aplaca liberando toda su fuerza contra mí,.Ya no aguanto los golpes y los insultos, y este último que me soltó en la cara me duele más de lo que esperaba, puedo ver la sangre que brota de mi labio inferior, por suerte no me mareo, si no ya estaría tirada en el suelo desmayada.
-eres una cobarde y una inútil, sal dame la cara- se escuchó su grito desde el otro lado de la puerta y yo no pude hacer otra cosa mas que comenzar a llorar.- eres muy débil Isabella, por eso nadie te quiere, da las gracias que tienes un techo sobre tu cabeza, muchas otras ya querrían estar en tu lugar- yo no estaba segura de eso- te trato como a una reina y como me pagas, eres una holgazana, no puedes hacer nada bien- después de eso, solo escuché un portazo y unos pasos que se alejaban, no entendía por que se había enojado esta vez, tal vez solo fue que algo no salió muy bien en el hospital, de cualquier manera, sea quien sea el culpable, yo siempre terminaba pagando las consecuencias.
Me levanté del suelo y me metí a la regadera, esperaba que el agua me relajara un poco y limpiara la sangre seca que había en mi rostro. Después salí y me puse un pantalón cualquiera, una blusa y una sudadera, tomé las llaves que estaban en mi bolso y salí de la casa sin si quiera mirarme al espejo, no quería saber que tan grabe había sido el golpe, sentía que la cabeza me hiba a estallar y unas fuertes punzadas en el labio. Caminé rumbo al parque que estaba cerca y me senté en una banca, me puse a mirar las nubes, pero no pude contener el llanto por mucho más tiempo, sentía las lágrimas recorrer mi adolorido rostro, no sabía si podría aguantar esto mucho tiempo más, los golpes y los insultos, no se lo desearía ni a mi peor enemigo.
De pronto, sentí como alguien se sentaba a mi lado, y traté de esconder mi rostro entre mis manos.
- ¿te encuentras bien?- preguntó una dulce voz como el terciopelo con tono de preocupación. Intenté limpiar las lágrimas que aún resbalaban por mis mejillas.
Asentí por miedo a que se quebrara mi voz.
-¿en serio?, es que no te vez muy bien, ¿puedo hacer algo por ti?, soy doctor- dijo con voz insistente
-en verdad, estoy bien, no es nada, solo un pequeño golpe- dije volteándolo a ver fingiendo una sonrisa, era muy hermoso, tenía el pelo color bronce y unos hermosos ojos verdes, me veía con cara de preocupación pero una hermosa sonrisa se asomaba en su rostro
-auch, ese golpe debió haber sido duro, ¿Qué te ocurrió?- rayos… ¿Qué puedo decirle?
- este… yo… estaba corriendo y me golpee con un árbol, la rama me dio en el labio, no es nada-
- ¿quieres que te lleve al hospital o llame alguien para que venga por ti?-
- no gracias, en serio, no es nada grave, y además, no ay nadie que pueda venir por mi, mi novio trabaja en el hospital que está cerca de aquí, debe estar muy ocupado, no me gustaría molestarlo-
-¿en serio?… yo también trabajo ahí… ¿Quién es tu novio?-
- James, James McCarty-
-¿en serio?… wow, no creía que James tuviera novia-
-y eso ¿Por qué?- pregunté curiosa
-ho… por nada, no importa, lo siento, no me he presentado antes, mi nombre es Edward Cullen- dijo estirando la mano hacia mi.
-mucho gusto, me llamo Isabella Swan- dije estrechando su mano, era cálida y reconfortante, muy diferente a la de James; dura y fría.
-bien Isabella, es un gusto conocerte-
-igualmente, pero por favor, dime Bella- dije de manera tímida-
-de acuerdo… Bella-
Después de eso, nos quedamos hablando un largo rato, de cosas comunes y corrientes como el clima, que por cierto ya empezaba a refrescar y me comenzó a dar frío. Cuando miré mi reloj me sorprendí de que ya era tarde y para mi mala suerte, James estaría a punto de regresar a la casa y la comida aún no estaba lista.
- bueno, me gustó mucho platicar con tigo Edward, fue agradable, pero ya tengo que irme-
- el gusto fue mío Bella, espero que nos podamos ver pronto- dijo tomando mi mano y depositando un beso en mis nudillos.
- si, eso espero- si sigo viva para ese "pronto"- hasta luego- dije poniéndome de pié y comenzar a correr a través del parque, lo último que pude escuchar fue un "cuídate" antes de dar vuelta en la esquina y perderme en la calle rumbo a la casa a preparar la comida y esperar una nueva ronda de golpes, solo esperaba que llegara lo suficientemente cansado para tener que aguantar otra bofetada.
La semana pasó tal y como esperaba, los moretones iban desapareciendo, pero eran remplazados por nuevos, no me volví a encontrar a Edward, y eso era bueno, no sabía como explicarle como habían aparecido los nuevos golpes.
Una noche, James dijo que lo habían invitado a un baile, y que yo también había sido invitada, lo que se me hizo raro, y me dio dinero para que fuera al centro comercial a comprar un vestido, encontré uno muy hermoso era negro, lo malo es que dejaba al descubierto mis brazos amoratados, hiba a necesitar utilizar mucho maquillaje y seguramente no me podría quitar el saco en toda la noche.
Cuando llegamos a la fiesta, nos bajamos del coche y frente a nosotros había un hermoso jardín decorado con muchas luces y una gran carpa blanca que se alzaba en medio del jardín, sin duda extrañaba mucho salir a estas fiestas, hacía ya mucho que no asistía a una.
James se dirigió rápidamente con sus amigos, en realidad estaba rodeado mujeres que le sonreían, pero no me importaba lo que hiciera de su vida, ni si quiera sabía por que seguía con el, bueno, en realidad si lo sabía; por que no tenía a nadie más.
-hola- escuché detrás de mi, y al darme la vuelta, me topé con Edward, se veía realmente apuesto con su traje negro y una sonrisa decoraba su rostro.
-hola -contesté devolviéndole la sonrisa.
-¿Cómo has seguido?… ¿ya no has chocado con otro árbol?-
-no, ya no he chocado- pero si me han golpeado, dije para mi fuero interno.
-es bueno saberlo- dijo mirándome a los ojos- es una noche muy linda… ¿no lo crees?-
-si, es muy linda- en realidad no lo había notado, ya que hacía mucho tiempo no me fijaba en lo hermoso de la noche; la luna y las estrellas brillaban en el cielo, tal vez es por que las veía al lado de una persona que me hacía sentir bien, sin miedo.
-tu también te vez muy hermosa esta noche-
-gracias- dije sonrojándome a la vez que mordía mi labio con nerviosismo.
- ¿y donde se encuentra tu novio?-
- no lo se, debe andar por ahí- entre más lejos estuviera de mí, mejor.
- bueno, espero que no le moleste que te invite a bailar, claro, si es que a ti te gustaría-
-claro que me encantaría, y no creo que haya ningún problema-
Dije tomando la mano que me ofrecía y caminando con él hacia la pista de baile, puse mi mano en su hombro y el puso su mano en mi cintura y comenzamos a dar vueltas por toda la pista, me sentía como en las nubes, perdida en los hermosos ojos de Edward, hasta que escuché que alguien se nos acercaba y aclaraba la garganta.
-disculpe, creo que es mi novia con la que está bailando- dijo James con voz enfadada.
- lo siento, no era mi intención molestar, es solo que la vi sola y la invité a bailar- dijo alejándose de mí
- pues no es de su incumbencia si está sola o no- dijo jalándome del brazo - ahora vámonos Isabella-
-no- dije soltándome de su agarre- no quiero irme-
-Isabella, no vayas a hacer una escenita, así que mejor vámonos- dijo entre dientes
- no creo que sea bueno que se enoje, nos vemos en otra ocasión- me dijo Edward.
Salimos de ahí, James prácticamente me hiba arrastrando, cuando nos subimos al coche comenzó a conducir, y luego comenzó a gritar:
-como es posible que hayas bailado con el, no tenías ningún derecho, eres mía entiendes, y de nadie más- ya no aguantaba más, era ahora o nunca.
-no soy de tu posesión, nunca lo he sido, la verdad no se por que sigo viviendo con tigo, no tengo por que aguantarte más- en eso, frenó el coche y se volteó hacia mí, vi que el odio brillaba en sus ojos, pero antes de que soltara el primer golpe, abrí la puerta y salí corriendo del coche, no podía correr con los tacones, así que me los quité y los dejé tirados . Comencé a correr con todas mis fuerzas; ya no me quería sentir como una muñeca de trapo a la que podía manipular, no más. Escuché que se acercaba, pero no me importó, no miré atrás, solo lo supe por que escuchaba sus gritos, pero los ignoré. La noche ya no me parecía tan hermosa, más bien me parecía como a una de esas oscuras noches que salen en las películas de terror, sin duda esto no era una película, pero yo sentía mucho miedo, pero a la vez seguía creyendo que tal vez esta era mi oportunidad de ser libre al fin, pero por mala suerte, el destino tenía otros planes para mí, y me caí , logré poner las manos antes de que mi cara impactara con el suelo, pero eso le dio ventaja a mi perseguidor y me dio alcance, sentí como me jalaba el cabello y alzaba mi cara para que quedáramos frente a frente.
-como se te ocurre tratar de escapar de mí, sin duda eres una inútil, pero esta vez será la última que lo intentas- yo no sabía a lo que se refería, pero lo comprendí cundo vi que tenía una pistola en la mano, sin duda me mataría, en esos momentos solo pude pensar que tenía razón, el no me amaba, tardé mucho tiempo en darme cuenta, ahora era demasiado tarde.
-James, deja esa pistola en el suelo- escuché que alguien decía a nuestras espaldas, era Edward,¿por que tenía que ser él?, no debía verme en ese estado
-aléjate o disparo- gritó James encolerizado.
-ambos sabemos que no quieres que esto acabe así, así que deja el arma y platicamos con calma- dijo con voz serena y persuasiva, pero mi agresor no cedió
-no, ella es una traidora, debe pagar-
-si alguien debe pagar aquí, ese soy yo, yo la invité a bailar, asumo la responsabilidad- dijo alzando las manos, como si se rindiera
- no, Edward, por favor aléjate- grité llena de angustia, no quería que saliera lastimado
- no te preocupes Bella, todo va a salir bien- habló dirigiéndose a mí y dio un paso mas al frente, pero fue mala idea, ya que se escuchó como la bala salía disparada por el cañón y le daba a Edward, mientras que James se quedaba inmóvil y con los ojos abiertos del susto.
- ¡Edward!- grité acercándome a él- por favor, no, no me dejes, resiste- lloré suplicando, la sangre salía a borbotones de su costado izquierdo. Hice presión en la herida para que dejara de salir sangre.
- toma mi celular- dijo con las pocas fuerzas que le quedaban entregándome el celular, marqué al número de emergencia.
-por favor, manden una ambulancia, ay un herido, está grave-
-de acuerdo señorita, guarde la calma, llegarán muy pronto, por lo mientras presione en la herida y verifique el pulso, los paramédicos no tardan en llegar.-
Y como había dicho, la ambulancia no tardó ni cinco minutos en llegar, acompañado de una patrulla de policía, quienes se llevaron James, yo fui con Edward en la ambulancia. Cuando entramos al hospital se lo llevaron a la sala de urgencias, donde no pude tener acceso, me senté a esperar, llorando desconsoladamente, no podía ser que él estuviera herido por mi culpa, tal vez James tenía razón, yo era una inútil.
- señorita, ¿usted conoce al señor Cullen?- me preguntó un señor alto y con bata, seguramente era un médico.
- si- dije limpiándome las lágrimas- ¿Cómo se encuentra?-
- está en recuperación, acaba de salir de la operación, por suerte la bala no dañó ningún órgano interno importante, solo rasgó los músculos, se va a recuperar pronto-
-¿puedo pasar a verlo?- pregunté con ansiedad.
-en estos momentos está dormido, pero claro que puede pasar- no necesité más para salir corriendo rumbo a la sala de recuperación, donde me encontré a mi salvador tendido en una camilla, tenía muchos cables conectados y los ojos cerrados, pero en sus expresión no se veía el dolor, en realidad se veía mucha paz, parecía un ángel durmiendo. Me acerqué a el y me senté en la silla contigua a su cama, tomé su mano, tibia y suave y me quedé mirándolo por horas, ni si quiera me dí cuenta en el momento en que me quedé dormida.
Sentí que alguien acariciaba mi cabello, así que abrí los ojos, y me topé con un par de ojos color esmeralda que me observaban, luego una sonrisa apareció en su rostro.
-¿Cómo te encuentras?- preguntó con voz cansada.
- la pregunta sería como te encuentras tu… - dije tratando de sonreír
- mucho mejor, gracias, ¿ahora si puedes responder mi pregunta? -
- he estado peor- dije sin mucho ánimo
-de ahora en adelante no tendrás por que preocuparte por nada, ya estás a salvo-
-si, a salvo- repetí más para mi que para el -bueno, creo que será mejor que descanses- dije poniéndome de pié para dejarlo solo, seguramente querría llamar a sus familiares y estar con ellos, tal vez, incluso tenía una novia que estaba preocupado por él, no quería interferir en su vida
-no te vallas, quédate un rato- dijo suplicante, no sabía por que actuaba de ese modo
-no, estoy segura de que quieres descansar o estar con tu familia, no quiero molestar-
-no quiero estar con otra persona que no seas tu- no se por que ese simple comentario me hizo feliz, seguramente solo lo decía por lástima, o se quería asegurar que no fuera a derrumbarme a llorar, pero en ese momento no me importó, solo importó que él quería que yo estuviera con el.
Después de unos días, lo dieron de alta, y yo no me había separado de él casi para nada, no tenía a donde ir, la casa era de James, así que me quedé con el todo el día. A veces solo lo miraba dormir, otras veces el sueño me vencía a mí, y muchas otras veces nos quedábamos platicando por horas.
Lo acompañé a su casa y me aseguré de que todo estuviera bien, cuando me disponía a irme, me detuvo.
-¿A dónde crees que vas?- dijo con tono de sorpresa
-a casa- el alzó las cejas - bueno, la verdad no se, pero no quiero molestar-
-no eres molestia, yo he sido más molestia para ti, ahora por mí culpa no tienes a donde ir-
-la verdad agradezco eso, sin ti no hubiera tenido el valor de salir de ahí-
-no tienes por que agradecer, yo soy el que debería de agradecerte, antes de conocerte mi vida no tenía sentido, tu le has dado un rumbo, ahora tengo algo por lo que vivir, y no lo voy a dejar ir-
Me sentía muy feliz, él sentía lo mismo que yo sentía por el, ya no me sentía como una muñeca de trapo, ahora me sentía como una de esas hermosas muñecas que se encuentran en el aparador de una juguetería con las mejillas sonrosadas y unos hermosos rizos cayendo a los lados de sus hombros, sobre un vestido de seda y un gorrito cubriendo su cabecita.
Puso sus manos a ambos lados de mi rostro y acercó nuestros rostros lentamente, puede respirar su dulce aliento antes de que nuestros labios se juntaran en un tierno beso, en el que el me mostraba lo mucho que me amaba, a la vez que yo le demostraba que lo quería como a mi propia vida.
Después de esto, mi vida comenzó a tomar un nuevo rumbo, no por un camino sinuoso, si había pequeños baches, pero el paisaje era muy bello.
Regresé a trabajar en el hospital junto con Edward; el trabajaba en el área de cardiología y yo en el área de urgencias, me fui a vivir con el a su casa.
Con respecto a James, bueno, el está ahora en la cárcel, cumpliendo una sentencia por maltrato e intento de asesinato… no saldrá de ahí en un buen rato.
Unos años después, nos casamos ; fue una boda muy sencilla, con mi familia, que por cierto, ahora he vuelto a ver, gracias a Edward que me ayudó a encontrarlos. No se que nos depare la vida, pero por ahora puedo decir que soy muy feliz, y que podré vencer todos los obstáculos que se me presenten al lado de mi esposo, a quien amo con toda mis fuerzas.
FIN
martes, 2 de marzo de 2010
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